El Trenazo de Puente Moreno: entre la herida abierta y el recuerdo – El Heraldo de Saltillo

Este 2026 se cumplen 54 años de la tragedia del Trenazo de Puente Moreno, sobrevivientes, familiares, religiosos, periodistas y ciudadanos se reunieron para mantener vivo el recuerdo de quienes perdieron la vida en uno de los accidentes ferroviarios más dolorosos registrados en la historia de Saltillo.
Entre los testimonios compartidos durante estuvo el de Ernestina Bustos Rocha, quien tenía 11 años cuando ocurrió el accidente y que, más de cinco décadas después, conserva en la memoria los momentos de terror que vivió aquella noche.
«Soy sobreviviente de ese terrorífico accidente», relató Ernestina, quien recordó que viajaba junto con su madre y que, durante el trayecto, el tren comenzó a moverse de manera violenta hasta que se escuchó un estruendo que, dijo, todavía puede recordar como si hubiera ocurrido recientemente.
Explicó que el vagón en el que viajaba quedó semienterrado y que ella terminó atrapada, mientras pedía auxilio entre la oscuridad y el fuego. Fue entonces cuando un hombre identificado como don Luis Puga, vecino de la colonia Antonio Cárdenas, escuchó sus gritos y acudió para rescatarla.
«Aquí estoy, aquí estoy, suéltate, déjate caer», le gritó el hombre, según recordó Ernestina, quien obedeció y logró salir del vagón.
La sobreviviente también recordó que, una vez fuera de los vagones, pidió desesperadamente agua y un hombre de edad avanzada se acercó para darle de beber en un recipiente de peltre; asegura que fue el propio San Francisco quien le dio el vital líquido.
«¡Quiero agua, quiero agua!», repetía entonces la niña, quien con el paso de los años ha interpretado su sobrevivencia como una intervención de Dios y del Santo Patrono.
Ernestina señaló que en aquella tragedia perdió a vecinos y conocidos de la citada colonia, por lo que cada aniversario representa para ella una oportunidad para agradecer por haber sobrevivido, pero también para recordar a quienes no tuvieron la misma oportunidad.
Otro de los testimonios fue el de José Adán Lara Camarillo, quien tenía apenas cuatro años cuando ocurrió el descarrilamiento. Viajaba junto con su hermana Eva y otros familiares; de las seis personas que iban juntas, afirmó, solamente él sobrevivió.
«De los seis solamente yo soy sobreviviente. Literalmente sobreviví sin un rasguño, sin un raspón, sin nada, para la gloria de Dios», relató.
Recordó que durante el accidente su abuela lanzó a él y a su hermana por una ventana para intentar ponerlos a salvo. Él cayó y rodó, hasta que una persona acudió a rescatarlo. Después perdió el conocimiento y despertó entre cuerpos y restos de las víctimas.
«Se me apareció una persona, de pequeño yo decía que era una persona con falda, de huaraches y falda. Despierto entre cuerpos, entre partes de cuerpo, entre sangre. Despierto y grito, me da miedo, lloro», recordó.
Posteriormente escuchó voces que decían: «Aquí está un niño, está vivo, llévenselo con los vivos». Fue trasladado junto con los sobrevivientes y posteriormente llevado a un hospital donde se reencontró con sus padres. Para José Adán, aquella experiencia marcó su vida y su relación con la fe.
«Definitivamente es una obra de Dios, y a San Francisco, que fue quien me salvó», expresó, al señalar que hoy se encuentra ligado al Santuario como una manera de reencontrarse con aquello que considera parte fundamental de su historia.
Durante el homenaje, el escritor y periodista Víctor Antero recordó también a Antonio de la Cruz Rodríguez, quien fuera colaborador de El Heraldo de Saltillo y uno de los periodistas que acudieron a cubrir la tragedia, pero que además participó directamente en las labores de auxilio.
Antonio de la Cruz falleció el pasado 29 de septiembre en Saltillo. Su recuerdo fue evocado durante la ceremonia a través de una fotografía que se convirtió en una de las imágenes más conocidas del «Trenazo de Puente Moreno», en la que aparece cargando a una niña que logró rescatar.
Antero destacó que aquella tragedia también permitió observar la solidaridad de cientos de personas que acudieron desde distintos puntos para ayudar a los sobrevivientes.
«Lo que encontramos en Puente Moreno poco después del accidente fueron centenares de manos ayudando», recordó.
Señaló que hubo personas que llegaron desde Torreón, Monterrey y Saltillo, así como ciudadanos que se enteraron de lo ocurrido a través de la radio y acudieron al lugar para colaborar en las labores de rescate.
Subrayó que la cobertura de una tragedia no debe limitarse al impacto de la noticia, sino que también debe recuperar la dimensión humana de quienes estuvieron ahí para ayudar. «No debemos olvidar la parte humana», afirmó.
Al recordar la fotografía de Antonio de la Cruz auxiliando a una menor, Víctor Antero planteó una reflexión sobre la solidaridad: «¿Dónde están las manos de Dios? Están allí, en las de la foto».
Así, a 54 años de aquella noche de octubre de 1972, el recuerdo del «Trenazo de Puente Moreno» volvió a reunirse frente al Santuario de San Francisco, no solamente para hablar de la tragedia, sino de las vidas que quedaron marcadas, de quienes sobrevivieron y de las cientos de manos que, en medio de la oscuridad, se tendieron para ayudar. (OMAR SOTO)
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