Opinión – Guillermo Robles Ramírez – El Diario de Coahuila
Uno se sienta a tomar café en los muchos lugares que ofrecen el Centro Histórico o Distrito Saltillo, por las mañanas y, más temprano que tarde, sale el tema. No el agua, no el bache. El policía. Fíjense ustedes cómo somos: el mismo Saltillo que se pelea el título de capital más segura del país sigue tratando a su Policía Municipal como si fueran los prietitos del arroz. Cuando no es una cosa, es otra. Si no llueve, llovizna. Y el uniforme, carga con todo.
Este septiembre lo volví a oír. Un señor, sombrero puesto, se quejaba de un retén en el sur, de un modo seco, de la patrulla que “nunca pasa” por su calle. La verdad yo no le quito del todo la razón. En más de cuarenta años de oficio he visto al agente que se quita el casco para ayudar a una viejita en el mercado y al que se cree dueño de la banqueta. En la viña del Señor hay de todo. También bajo el escudo de la Comisaría.
Lo que ya no se vale es hacer como que no ha pasado nada. Javier Díaz González, alcalde de este tramo 2025-2027, ha repetido desde enero que la seguridad es “prioridad de prioridades”. En 2025 el municipio metió más de mil millones de pesos a ese rubro; para este año habla de mil cien, con quinientas cámaras nuevas, drones, patrullas y un crédito de vivienda de unos 28 millones anuales, para más de mil cuatrocientos elementos. Graduó cien cadetes el año pasado y anda reclutando otros cincuenta. El comisionado Miguel Ángel Garza Félix dijo a principios de este mes que los robos generales bajan 56 por ciento frente a 2025. El Ayuntamiento ha citado caídas de 43 por ciento en casa habitación y 36 en negocio. La ENSU del INEGI ha puesto a la corporación entre las más efectivas y confiables del país. En junio, apenas 16.9 por ciento de los saltillenses se sentía inseguro en su ciudad, contra casi 60 en el promedio urbano nacional. Coahuila, según la ENVIPE de este año, lidera la percepción de seguridad en México.
Y como decimos en mi tierra “¡ande…no!, y eso no le quita el enojo al vecino de Lomas Verdes ni al que espera junto al Perfecto Delgado. Tampoco tapa el otro dato, más seco: el Secretariado registra en Saltillo más de diez mil delitos en lo que va de 2026 es decir, unos 43 al día y en las carpetas pesan más la violencia familiar y las amenazas que el robo. Imagínense nomás. Se puede ser la capital más segura y, al mismo tiempo, tener heridas que no caben en el pase de lista del Parque Las Maravillas.
Recuerdo, de reportero joven en Torreón, a un municipal que se subía de civil al camión para pescar carteristas. Hoy el trabajo callado es otro. Ciento cuarenta mil vecinos en grupos de WhatsApp. Chatbot. App Saltillo Seguro. Más de setenta y nueve mil reportes atendidos el año pasado. Operativos nocturnos. Motos aseguradas por reglamento. Diecisiete agrupamientos, del Violeta al de alto impacto. Y el “Aquí Vamos Gratis”, con millones de pasajes, que obliga a vigilar el camión de otra manera. Labor que casi no se ve. Y lo que no se ve, en este oficio, casi no existe.
Hay quien dice que reconocer lo bueno es hacerle el juego al alcalde. Yo no lo veo así. Reconocer no es perdonar. Es poner la balanza derecha. Díaz anda en 58.7 por ciento de aprobación este mes, tercer lugar entre alcaldes de Coahuila. No está mal. Tampoco es un cheque en blanco. La policía municipal, en el país entero, sigue reprobada en confianza. Saltillo es la excepción que se cita. Y las excepciones, si uno no las cuida, se deshacen solas.
Pues la cosa es que seguimos siendo crueles con el yerro y distraídos con el acierto. Y creo que no hace falta explicarlo con manzanitas mi expresión. Javier Díaz tiene razón al defender a su policía. Le falta, eso sí, no dejar que el número bueno tape el delito de adentro de la casa, donde la patrulla entra tarde o no entra.
Hay que decir lo malo. Faltaba más. Pero si no decimos también lo bueno y exigimos lo que el boletín no cuenta o las notas informativas de los medios de comunicación, nos quedamos en el grito fácil de siempre. El uniforme no se limpia con una encuesta. Ni se ensucia con una sola. La ciudad tampoco se limpia sola, nunca.
(Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023)
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