A sus 97 años, monseñor Humberto González celebra 74 de sacerdocio rodeado del cariño de Saltillo – vanguardia.com.mx
A sus 97 años de edad y con 74 dedicados al sacerdocio, monseñor Humberto González Galindo volvió a reunirse con su comunidad para celebrar una vida de servicio religioso. Entre oraciones, música, abrazos y muestras de cariño, el sacerdote conmemoró este lunes el aniversario de su ordenación, realizada el 26 de octubre de 1952 en Roma, Italia.
La iglesia del Padre Nuestro, ubicada en la colonia Guanajuato, en Saltillo, fue escenario de una misa de acción de gracias en la que participaron sacerdotes, religiosas, familiares y feligreses que acudieron a acompañarlo en una fecha significativa para su trayectoria. Durante la celebración, el propio monseñor presidió la Eucaristía y dedicó su homilía a reconocer a quienes han formado parte de su camino, desde sus padres y maestros hasta los colaboradores que lo han acompañado en sus distintas responsabilidades pastorales.
”La palabra más importante en una homilía de esta categoría es la palabra ‘gracias’”, expresó ante los asistentes, aunque también dedicó un momento a pedir perdón por los errores y debilidades que reconoció a lo largo de su vida.
Nacido el 17 de noviembre de 1928, González Galindo comenzó su formación religiosa en Saltillo y continuó sus estudios en distintos seminarios de México y el extranjero, hasta llegar a Roma, donde recibió la ordenación sacerdotal en la Basílica de los Doce Apóstoles.
En entrevista con VANGUARDIA, recordó que aquella ceremonia reunió a otros 40 sacerdotes provenientes de diferentes partes del mundo, una experiencia que permanece entre sus recuerdos más especiales. “Inolvidable ese lugar, porque ahí me consagré a Dios”, compartió.
DE UN SALTILLO PEQUEÑO A UNA GRAN CIUDAD
Después de más de siete décadas de ministerio, monseñor Humberto también ha sido testigo de las transformaciones de la capital coahuilense, tanto en su crecimiento urbano como en la vida de sus comunidades religiosas.
”Saltillo era un pueblo, ahora es una gran ciudad”, recordó al comparar la ciudad de su juventud con la actualidad. A su consideración, el crecimiento no solamente se refleja en la industria, las universidades o los comercios, sino también en la presencia de nuevas iglesias y en la participación de las familias en las actividades religiosas.
Su trayectoria incluye responsabilidades en la formación sacerdotal, el trabajo pastoral en distintas comunidades y su participación en la fundación del Tribunal Eclesiástico de la Diócesis de Saltillo. Desde 2005 se encuentra al frente del templo del Padre Nuestro, donde ha acompañado a generaciones de fieles.
Ignacio Vázquez, colaborador de la comunidad religiosa desde hace cuatro años, destacó que durante este periodo se han impulsado obras como la capilla de San José, las criptas, la escuela de catecismo y las remodelaciones del templo y su atrio.
Para Vázquez, uno de los aspectos más importantes de su testimonio es que continúa participando en las actividades religiosas pese a su avanzada edad. “Ha sido más que un padre, ha sido un pastor, ha sido un guía y sobre todo ha estado con nosotros en los momentos donde necesitamos de veras el amor de Dios”, expresó.
UNA VOCACIÓN QUE TAMBIÉN SE VIVE EN FAMILIA
Más allá de su trayectoria dentro de la Iglesia, sus familiares reconocen en él una disposición permanente para ayudar a quienes lo necesitan. Elia Elena Plata González, sobrina nieta del sacerdote, recordó una ocasión en que un hombre acudió a su casa para solicitar dinero, pese a que el día anterior había contado una historia diferente para pedir apoyo.
Al advertirle sobre la situación, monseñor le respondió que conocía la contradicción, pero que eso no modificaba su decisión de ayudarlo. “Yo lo ayudo no porque le crea, sino porque Dios me lo puso en mi camino para ayudarle”, recordó su familiar.
Para ella, esa experiencia refleja una de las enseñanzas que ha dejado dentro de la familia, junto con su dedicación a la formación religiosa de los niños y su interés por continuar evangelizando. También destacó su voluntad de mantenerse activo, incluso después de haber atravesado un periodo de salud delicado meses atrás.
MAÑANITAS, ABRAZOS Y AGRADECIMIENTOS
Al concluir la misa, la celebración continuó con un convivio en el que la música y las tradicionales “Mañanitas” acompañaron los festejos por sus 74 años de sacerdocio.
Los asistentes formaron filas para acercarse a monseñor Humberto, saludarlo personalmente y expresarle su cariño mediante abrazos y felicitaciones, mientras sacerdotes, religiosas y miembros de la comunidad compartían el momento. El homenajeado también dirigió unas palabras de agradecimiento y una bendición especial para quienes lo acompañaron, deseándoles salud, fortaleza y unidad.
Al preguntarle qué consejo daría a los jóvenes que consideran ingresar al sacerdocio, su respuesta fue una invitación a descubrir la vocación religiosa. “Ojalá que vean que es una gran maravilla el ser sacerdote, ojalá que muchos acepten esa invitación de Dios”, expresó.
Y al mirar hacia aquel joven que fue ordenado en Roma hace 74 años, resumió su experiencia como una vida llena de satisfacciones por haber servido a tantas personas. “Es hermosa la vida sacerdotal, llena de alegría, llena de bondad, llena de paz”, concluyó.
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Sergio Soto
Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), con formación técnica en artes, y reportero de la sección local en VANGUARDIA.
Cubre temas con enfoque social, sistema de salud y salud mental, así como historias que visibilizan problemas de interés público o que buscan inspirar a la comunidad.
Ha tenido experiencia como docente en instituciones educativas de nivel preescolar, primaria y preparatoria, impartiendo talleres o clases de artes, español e inglés; además de ser aficionado a los videojuegos, las series y el cine.

