Saltillo, sede del diálogo fronterizo entre obispos de México y EU – Capital Coahuila
Zarza Aguilera
A 40 años de iniciar sus encuentros binacionales, obispos de México y Estados Unidos reunidos por primera vez en Saltillo advirtieron sobre el temor y la vulnerabilidad que enfrentan miles de familias migrantes ante el endurecimiento de las políticas en territorio estadounidense, por lo que llamaron a privilegiar la dignidad humana y avanzar hacia una legislación migratoria integral.
Cinco obispos de Estados Unidos y cinco de México participaron este fin de semana en la reunión de Obispos Tex-Mex, celebrada en territorio de la Diócesis de Saltillo, donde analizaron la situación migratoria, la atención pastoral a familias de ambos lados de la frontera y los retos que enfrenta la Iglesia ante los cambios en las políticas de Estados Unidos.
Al presentar las conclusiones del encuentro, los religiosos expresaron su “solidaridad y cercanía con las familias que viven en temor por la aplicación insensible y deshumanizante de las políticas migratorias”.
Durante la rueda de prensa realizada en la Capilla del Santo Cristo de la Catedral de Santiago, el obispo de Brownsville, Texas, Daniel E. Flores, reconoció que el flujo de personas que intenta cruzar hacia Estados Unidos ha disminuido considerablemente; sin embargo, señaló que el problema se ha trasladado hacia quienes ya viven en ese país y carecen de una situación migratoria regular.
“Existen muchas comunidades en todo el país, no solamente en la frontera, donde existen personas que son vulnerables precisamente porque no tienen la documentación completa para estar presentes en el país”, explicó.
Advirtió que entre ellas hay personas que llevan incluso dos o tres décadas viviendo y trabajando en Estados Unidos, pero que actualmente enfrentan la posibilidad de ser deportadas.
“Todos viven con el miedo de que es una posibilidad, saliendo al trabajo y regresando del trabajo a la casa para sostener sus propias familias”, señaló Flores.
Ante este panorama, aseguró que la Iglesia mantiene asistencia independientemente de la situación migratoria de las personas.
“Nosotros, en la libertad de la Iglesia, no preguntamos quién tiene los documentos para recibir lo que necesita para sostener su vida. Entonces, comida, agua, techo, esto es parte del ministerio de la Iglesia también con el migrante”, sostuvo.
Por su parte, Eugenio Lira Rugarcía, obispo de Matamoros-Reynosa y responsable de la atención episcopal para la movilidad humana en México, señaló que aunque disminuyeron los cruces, permanecen personas varadas en territorio mexicano tras la cancelación de programas y mecanismos para solicitar ingreso a Estados Unidos.
Detalló que la Iglesia mantiene alrededor de 54 casas para migrantes en México, donde, de acuerdo con las necesidades y posibilidades de cada espacio, se proporciona hospedaje, alimentos, ropa, medicamentos, atención médica y psicológica, acompañamiento pastoral y orientación legal.
“Nosotros como Iglesia vemos en esas personas hermanos a los que tenemos que tender la mano y lo seguimos haciendo en las casas de migrantes que tenemos a lo largo y ancho de la República”, expresó.
Los obispos también insistieron en la necesidad de una reforma migratoria integral en Estados Unidos, al considerar que la falta de reglas consistentes incrementa la incertidumbre entre quienes buscan regularizar su situación.
“Mientras no haya una ley comprensiva de migración, precisamente ahorita mucha parte del miedo de nuestros hermanos y hermanas migrantes es porque los procedimientos migratorios son inconsistentes”, señalaron durante el encuentro.
También hicieron un llamado a autoridades y sociedad a trabajar conjuntamente contra delitos que colocan en mayor riesgo a quienes migran, entre ellos la trata de personas, los secuestros y el tráfico de migrantes.
“Tenemos que hacer las autoridades, la sociedad, todos, haciendo equipo, teniendo siempre presente la dignidad de la persona humana”, señaló Lira Rugarcía, quien pidió fortalecer la prevención, protección de las víctimas y correcta aplicación de la legislación.
Además de la migración, los obispos acordaron reforzar la coordinación entre diócesis de México y Estados Unidos para que las familias que se desplazan entre ambos países puedan continuar su preparación y recibir sacramentos como bautismo, confirmación, primera comunión y matrimonio.
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